DE LO PEOR
Hice un pedido de unas zapatillas Nike personalizadas a mediados de enero, con la intención de tenerlas listas para finales de junio, fecha de mi boda. Desde el principio la comunicación fue escasa y poco amable. Dos meses después del pedido, pregunté por el estado y la respuesta fue seca. Aun así, decidí tener paciencia.
A menos de un mes de la boda, volví a contactar para saber algo sobre mi encargo y nuevamente me remitieron a su política de envío, como si eso resolviera algo. En ningún momento mostraron empatía ni comprensión por la situación, y es lógico que una novia, con tan poco tiempo, se empiece a poner nerviosa.
A 16 días del evento, aún sin noticias claras, volví a escribirles tras ver una publicación con unas zapatillas muy similares a las que yo había pedido. Les comenté que me parecía injusto ver que esas ya estaban hechas mientras yo seguía esperando. Su respuesta fue completamente fuera de lugar: ¡me exigieron haber pagado más! Después de ¡seis meses! esperando.
Lo más indignante es que luego publicaron parte del correo que les envié, mostrando una actitud completamente irresponsable y poco profesional. A estas alturas, evidentemente ya no quiero las zapatillas y estoy exigiendo la devolución de mi dinero. Es muy probable que tenga que denunciar porque ya no confío en que tengan la mínima seriedad para resolverlo.
Como empresa, dejan mucho que desear. Trabajan con personas que, como en mi caso, están organizando momentos importantes, llenos de ilusión y también de estrés. Una boda no se organiza en tres días, y lucrarse con las ilusiones de otros me parece, como mínimo, inmoral.
June 12, 2025
Unprompted review